Cómo implementar código de barras en un almacén y elegir un lector adecuado: panorama de tecnologías

Written by on 25 de agosto de 2022

Cada vez son más los almacenes que han incorporado un lector de código de barras en sus instalaciones. Este sistema identificativo supone grandes ventajas.

En este artículo te hablamos sobre ellas y sobre por qué tu almacén también puede beneficiarse de su uso.

Qué es un código de barras

Como puede comprobar echando un rápido vistazo a su alrededor, el sistema de código de barras es uno de los más implementados en el ámbito industrial. Permite un control ágil y estricto de los productos almacenados.

El código de barras consiste en la impresión de un conjunto de líneas, blancas y negras generalmente sobre etiquetas. La generación de estas líneas no es aleatoria, sino que responde a un sistema de codificación sujeto a normas.

Las etiquetas impresas con los códigos se pegan en productos, estanterías, pallets, contenedores o cualquier otro objeto que quiera ser identificado. 

La disposición de las barras suele ser omnidireccional para que la etiqueta pueda leerse en cualquier posición u orientación.

Implementar este sistema de identificación en almacén es sencillo. Se necesitan una impresora de etiquetas, lectores de código de barras y un software de gestión, que permita la actualización constante de los datos.

Los diferentes tipos de código de barra más utilizados en la cadena de suministros

El término código de barras engloba distintos subtipos. La diferencia entre unos y otros radica en su capacidad de almacenamiento y su apariencia.

Códigos de barras lineales 1D

Están formados únicamente por barras que se leen de izquierda a derecha.

Se usan de forma mayoritaria, especialmente cuando el almacén presenta una cadena de distribución cerrada. Dentro de esta categoría encontramos: 

  • GTIN: son omnidireccionales, se rigen por el estándar EAN y pueden identificar la mercancía en diferentes niveles y etapas de la distribución. Los códigos GTIN 13 se utilizan en manufacturas y productos de consumo, los GTIN 14 en agrupaciones de unidades antes de que lleguen a la venta, y los GTIN 8 en unidades de tamaño reducido (por ejemplo, una cajetilla de tabaco).

 

  • GS1 Databar: su uso se ha extendido entre los productos frescos, como las frutas o las verduras. La información que se codifica en ellos contiene la fecha de envasado, la de consumo preferente, la procedencia o cualquier otro dato relevante para el punto de venta. Según la disposición de las barras, se denominan Databar omnidireccional, expandido omnidireccional, expando apilado o expandido.

 

  • UPC: también son omnidireccionales y se caracterizan por empezar siempre con un 0. Dentro de este grupo se distinguen los códigos UPC A, que se usan para manufacturas de venta al por menor, y UPC E, destinados a embalajes pequeños.

 

  • GS1-128: este tipo de código de barras es el más utilizado en instalaciones logísticas. Mediante la codificación de datos como fecha o lote, permite hacer un seguimiento de cargas dispuestas en agrupaciones logísticas (como en pallets o cajas).

Códigos bidimensionales 2D

Como una evolución del código de barras tradicional, los códigos bidimensionales pueden leerse tanto horizontalmente como verticalmente. Su capacidad de almacenamiento también es mayor, llegando a albergar hasta 3000 caracteres.

Además, no solo permiten la lectura de datos, sino también el acceso a páginas web o elementos multimedia.

El gran representante de este tipo de códigos es el QR.

 

lector-codigo-barras-logistica

Los códigos de barras permiten codificar información de las mercancías y ubicaciones de un almacén.

Qué es un lector de código de barras

El lector de código de barras es un terminal electrónico que, mediante un láser incorporado, escanea la etiqueta y captura los datos codificados en ella. La primera lectura de código de barras fue en 1974 y escanearon un paquete de chicles. Hasta entonces, un operario debía teclear cada número del código en su dispositivo, ralentizando el proceso y posibilitando errores.

Cómo funciona un lector de código de barras

El funcionamiento del lector de código de barras parece sencillo, pero en realidad es fruto de una tecnología bastante avanzada. Cuando ubicamos el lector sobre la etiqueta del producto se ve una línea roja cuya luz la absorben las barras oscuras y la reflejan las blancas. El lector convierte este reflejo lumínico en una señal eléctrica. Al instante, un espejo incorporado en el dispositivo la redirige a un sensor de luz.

El sensor de luz interpreta la lectura de cada barra y las transforma en unos o ceros. El ordenador central recibe esta serie de números, la decodifica y entrega la información en el formato definitivo.

"El comercio no es una cuestión de bienes. El comercio tiene que ver con la información. Los productos se quedan en el almacén hasta que la información las mueve" J. Cherryh

«El comercio no es una cuestión de bienes. El comercio tiene que ver con la información. Los productos se quedan en el almacén hasta que la información las mueve» J. Cherryh

Además, estos dispositivos también poseen funciones adicionales, como la captura de la firma del cliente para la confirmación de la entrega o la toma de fotografías para reportar un producto dañado, por ejemplo. Para saber más, te recomendamos leer nuestro post sobre PDAs para almacén.

Tecnologías para leer códigos de barras

Existen dos tecnologías para el escáner de código de barras, y elegir una u otra depende del tipo de código que usemos.

Tecnología láser

Tradicionalmente se ha usado la tecnología láser, aunque en los últimos años la tecnología CCD ha evolucionado y ha ganado cuota de mercado.

El láser, como ya hemos explicado, funciona a través de espejos y de un sensor de luz.

Tecnología CCD

Los terminales CCD utilizan un sensor foto-detector. Este contiene LEDs que emiten luz para obtener y decodificar la información del código.

Los modelos de alta gama posibilitan la lectura incluso a más de 40 centímetros de distancia de la etiqueta y en cualquier superficie o estado, por lo que se recomiendan para almacenes con condiciones desfavorables.

Sin embargo, los dispositivos CCD no tan avanzados requieren contacto físico con el código para leerlo.

Tipos de lectores y pistolas de código de barras

Los lectores y pistolas de código de barras se diferencian según su diseño y la aplicación o tecnología que utilizan.

Lector de códigos de barras CCD

La tecnología CCD ha supuesto una alternativa al lector de código de barras por láser. Estos dispositivos funcionan gracias a un sensor fotodetector CCD formado por un grupo de LEDs. Éstos emiten luces para desencriptar los datos del código de barras.

Su gran ventaja frente a otros lectores es que puede leer etiquetas dañadas o con una impresión de baja calidad. Se recomienda especialmente en almacenes cuyas condiciones de visibilidad son deficientes o donde las etiquetas pueden estropearse (por ejemplo, por la presencia de productos abrasivos).

El único inconveniente es que algunos modelos necesitan tener una línea directa para leer el código, es decir, estar en contacto con la etiqueta.

Lector de códigos de barras láser

Los lectores láser siempre han sido y siguen siendo los más utilizados por su tecnología avanzada. Utilizan una luz láser para leer correctamente la etiqueta sobre cualquier superficie, incluso si esta es curva o posee alguna textura especial. Además, lo hace a más de 30 centímetros de distancia.

Su eficiencia es muy alta, con una tasa de errores bastante baja. Sin embargo, sólo pueden leer códigos estándares.

Lector omnidireccional

Al ser omnidireccionales, estos lectores permiten la lectura de códigos desde cualquier dirección o ángulo.

El operario no necesita cambiar la orientación del escáner o de la carga para proceder a la lectura del código. Resultan muy convenientes en almacenes con un flujo de rotación de mercancía alto.

Lectores inalámbricos

Por lo general se diseñan para ser manos libres y wireless, lo que aumenta la agilidad de lectura además de la seguridad dentro de la nave. Por esta misma razón, suponen una gran opción para realizar inventarios, almacenamiento de mercadería y preparación de pedidos.

El operario que los maneja mantiene ambas manos libres, por razones de seguridad recomendado en almacenes que gestionan bienes pesados o de grandes dimensiones. Al no incorporar cables, la libertad de movimientos es mayor y el trabajador puede desplazarse a todos los puntos del almacén.

Los dispositivos inalámbricos configuran una gran alternativa para la realización de inventarios. La conexión con el Software de Gestión se realiza de manera automática, sin cables. Siempre que la conectividad WiFi o Bluetooth sea adecuada, la actualización de los datos en el sistema central también lo será. 

Lector de código QR en almacén

Los lectores QR evolucionan a partir de los de código de barras, incorporando la posibilidad de corregir errores y realizar lecturas más exactas. Las mejoras en trazabilidad son notables.

Los QR son también novedosos porque su código es abierto. Cualquier persona puede generar uno desde su ordenador y disponer de una aplicación para leerlos. Por lo tanto, se utilizan mucho en acciones o lugares donde el público interactúa (por ejemplo, en bibliotecas para ampliar información sobre libros) y no tanto en el ámbito logístico.

Un lector de código de barras se convierte en una herramienta imprescindible para mejorar la agilidad y efectividad dentro del almacén.

Cómo elegir el modelo de lector de código de barras adecuado

Para aprovechar las muchas ventajas de los códigos de barras en almacén, es necesario elegir el modelo adecuado. Estos son los puntos más importantes a tener en cuenta:

  • El tamaño de tu negocio y tu almacén: para naves de gran tamaño, como puede ser el centro de distribución de una cadena de supermercados, se recomiendan dispositivos wireless que permitan moverse a los operarios. En espacios más pequeños, como en retail, puede ser suficiente con un lector por cable, que además es más económico.

 

  • La legibilidad del código: en empresas de logística con una rotación alta de mercancías, se necesitan lectores y códigos omnidireccionales. El operario no pierde así tiempo buscando la orientación adecuada para la lectura.

 

  • La información almacenada: los datos más complejos que incluyan archivos audiovisuales deben encriptarse en códigos QR, por lo que el lector utilizado en almacén debe poder leerlos. Si solo se codifican datos numéricos del tipo fecha de caducidad o número de lote (en empresas alimenticias, por ejemplo), es suficiente con códigos de barras lineales.

 

  • La calidad de la conexión: una gran ventaja de la lectura de códigos de barras es que la información siempre está actualizada gracias a su integración en el software central.  Si se cuenta con dispositivos cableados, hay que realizar un mantenimiento de los cables y asegurar su viabilidad. Si los terminales por el contrario son wireless, la conexión por red debe permanecer constante.

Cómo implementar lectores de código de barras en un almacén

Implementar códigos de barras en un almacén mejora el tiempo y la velocidad de los procesos logísticos, especialmente en los tiempos y costes de la realización de inventarios, tal y como apunta este estudio.

Su instalación supone también dejar atrás métodos más rudimentarios y sujetos a errores, como el papel y el lápiz para que el operario registre datos.

A continuación, se resume paso a paso el procedimiento a seguir para implementar códigos de barras en un almacén.

Identificación de la mercancía

Dentro del almacén, cada producto catalogado debe etiquetarse con un código que lo identifique de forma única. La asignación debe ser secuencial.

El nivel de etiquetado dependerá de cómo están distribuidos los productos (en palés, cajas, paquetes individuales, etc.). También se deben codificar cada una de las ubicaciones de la nave logística. El operario puede utilizar así su escáner para encontrar, reubicar o preparar pedidos.

Selección del tipo de símbolo

Factores como si el código solo se va a leer en puntos de venta o también en almacén determinan la elección de un tipo de símbolo u otro.

En el primer caso, por ejemplo, se optará por un código de barras GTIN-13, ya que no se necesita registrar datos adicionales como lote, fecha de caducidad, serie a la que pertenece el producto, etc. Si el código sí se va a leer en almacén, la mejor opción es el GS1-128.

Selección del tamaño de la etiqueta

El tipo de código determina en cierta medida las dimensiones de la etiqueta. No obstante, hay que tener en cuenta las necesidades específicas de la lectura o el espacio disponible para adherir la etiqueta.

Si el código va a ser leído en el entorno de almacén, su tamaño debe ser mayor que si está destinado a puntos de venta, donde la distancia entre código y lector es más corta. 

Ubicación del código

El objetivo es garantizar la lectura del código de barras durante toda la cadena logística y, por lo tanto, ubicar la etiqueta adecuadamente en el envase.

Se debe considerar el embalaje, su superficie (por ejemplo, si es rugosa) y también las condiciones del entorno (frío o calor extremo o contacto con elementos abrasivos).

Obtener un software de generación de códigos

La mayoría de empresas logísticas cuentan ya con un sistema para generar códigos. Este software dibuja digitalmente el símbolo y es conveniente que, bajo las barras, incluya también la sucesión de números. En caso de que el código no se pueda leer con un lector, los dígitos se podrán introducir manualmente.

Una vez se han generado los códigos, hay que imprimirlos.

Elección del modo de lectura

Existe la posibilidad de establecer un punto de control fijo que lea cada mercancía que entra o salga del almacén. Esta alternativa se recomienda en almacenes pequeños con pocos movimientos pero que requieren la automatización de este proceso.

En caso de disponer de mayor número de referencias y desplazamientos internos, la empresa debe apostar por la movilidad. Cada operario debe disponer de un terminal PDA que al mismo tiempo sea escáner de código de barras.

El proceso de recogida y actualización de datos se automatiza. El Software de Gestión de Almacenes recibe la información de manera instantánea, permitiendo un control del inventario y una gestión de la cadena de suministros en tiempo real.

“El tiempo es dinero en las empresas logísticas" Ander Crenshaw

“El tiempo es dinero en las empresas logísticas» Ander Crenshaw

¿Qué es mejor: RFID o códigos de barras?

Si has leído nuestro artículo sobre la tecnología RFID en almacén, es posible que haya dudas sobre si este sistema es más o menos recomendable que el código de barras.

El RFID es un sistema preciso, rápido y seguro. Los lectores no necesitan línea de visión directa con la etiqueta. Además, permiten una lectura simultánea de varios productos y su re-codificación.

Los códigos de barras requieren que la etiqueta siempre esté a la vista para poder escanearla y son de un solo uso. Sin embargo, son una alternativa más económica y accesible pues su instalación e implementación en almacén requiere menos recursos de tiempo, dinero y tecnología.

Si necesitas un asesoramiento especializado y ajustado a su caso, contacte con nuestro equipo de consultores logísticos y deje que le ayuden.





Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies