¿Qué son los almacenes con RFID? cuál es su funcionamiento

Written by on 25 de junio de 2022

La RFID (tecnología de identificación por radiofrecuencia) es un sistema que permite identificar los productos de manera única y exacta por radiofrecuencia. Evoluciona desde el tradicional código de barras. 

Esta tecnología es una solución recomendada para instalaciones con un alto número de entradas y salidas. Además, en los últimos años su uso se ha optimizado y hecho más accesible para todo tipo de empresas.

La RFID en un almacén

Los almacenes con RFID suponen un avance logístico que deja atrás el código de barras. Con la radiofrecuencia (RFID) el intercambio de información entre el dispositivo que la lee y la etiqueta que la envía es más rápido y sencillo.

Los códigos de barras presentan una dificultad: debe haber contacto visual directo entre el lector y la etiqueta. Esto en ocasiones resulta complicado, sobre todo cuando la mercancía se mueve por el almacén. En consecuencia, se cometen errores en el seguimiento, procesado y control.

La tecnología RFID, del inglés radio frequency identification, resuelve este problema. Funciona mediante transpondedores de radio que se colocan en las unidades de carga y almacenan datos. Estas etiquetas reciben la señal del lector, aunque no compartan línea de visión, y se produce el intercambio de información.

Las diferentes frecuencias de funcionamiento en los almacenes de radiofrecuencia

Según el tipo de almacén y sus necesidades puede usarse una frecuencia de funcionamiento u otra. Dos de los principales factores que considerar son: por un lado, la distancia de lectura y, por otro, los materiales a través de los que pueden viajar las señales entre lector y etiqueta. En total, existen cuatro frecuencias:

  • Baja: la distancia de lectura máxima es de 10 centímetros pero registra señales cerca de metales y líquidos.
  • Alta: el rango de lectura llega hasta el metro y el intercambio de datos es más ágil.
  • Ultra-rápida: el lector puede estar hasta a 12 metros de la etiqueta.
  • Activa: es la frecuencia más elevada, con una velocidad de transmisión rápida y una distancia de lectura de hasta 100 metros.

Los almacenes con RFID en los que el lector está cerca de la mercancía, por ejemplo una biblioteca, pueden utilizar una frecuencia baja. Sin embargo, cuando las distancias son grandes, como en un almacén automovilístico, la frecuencia debe ser más alta.

Qué es una etiqueta RF

Las etiquetas RF funcionan con un sistema más sencillo que las RFID. Aunque los términos se utilizan indistintamente, es importante diferenciarlas. Las RF envían una señal simple al lector y no guardan datos identificativos del producto al que están adheridas.

Las etiquetas RF se utilizan como un mecanismo antirrobo en tiendas textiles y alimentarias. Su precio es asequible y, al no contener un chip con información específica de cada artículo, favorece su rotación.

Su funcionamiento también es sencillo. El arco antirrobo, normalmente colocado en la salida del establecimiento, incorpora lectores con una intensidad de radiofrecuencia baja. Cuando una etiqueta RF se detecta, la intensidad aumenta y se activa la alarma. 

Sin embargo, en logística su uso no es efectivo. Las etiquetas RF no guardan información específica del producto al que están adheridas, por lo que impiden un correcto control del inventario. 

Qué es una etiqueta RFID

Las etiquetas RFID son un avance respecto a las RF. La principal diferencia es que identifican el producto en cuestión mediante un código único. Lo hacen a través de un chip que se configura digitalmente y que posee una gran capacidad de almacenamiento de datos. 

Una de las grandes ventajas es que se adhieren a cualquier material, como el metal. En caso de que el producto esté expuesto a elementos químicos, existen etiquetas resistentes a una posible abrasión. 

Cuando una etiqueta RFID se encuentra cerca de un lector, este recibe su señal y decodifica la información del chip. En ese mismo instante envía los datos al Software de Gestión de Almacén para poder consultarlos y registrarlos.

Una misma RFID tag puede leerse en varias ocasiones e incluso grabarse con nueva información, pudiendo reutilizarse. También se puede disponer de modelos desechables de un solo uso.

Diferentes tipos de etiquetas RFID

Dentro de las RFID tags se distinguen tres modelos:

  • Pasivas: no disponen de una fuente de energía interna. Se activan porque el lector, cuando está cerca (a menos de un metro) les suministra energía.
  • Activas: poseen una batería interna que las mantiene en funcionamiento. Emiten su señal al lector incluso cuando la distancia es larga.
  • Semipasivas/Semiactivas: son un modelo híbrido entre las anteriores. Contienen una fuente de alimentación propia que solo activa el microchip pero no propaga la señal al lector.

La etiqueta rfid y la trazabilidad

Las etiquetas RFID permiten un control, rastreo e identificación de la mercancía. Cuando una unidad sale de un área de la instalación para ir a otra, los arcos lectores reciben la señal del tag y registran la información que aporta. 

Especialmente en las industrias alimentaria y farmacéutica, la trazabilidad de los productos es básica. Con la lectura de las etiquetas RFID se conoce a tiempo, antes de que se produzcan consecuencias, el estado de una mercancía y si ésta debe ser retirada. Por lo tanto, la seguridad y la productividad del almacén aumentan.

Gracias al envío inmediata de datos entre el lector RFID y el SGA, los empleados pueden saber rápidamente dónde se encuentra un producto, las entradas y salidas y, sobre todo, cuál es su ciclo de vida.

Para la lectura de estos datos no se requiere una visión directa entre la etiqueta y el lector, por lo que el operario no necesita desplazarse innecesariamente para acercar el lector al producto.

Implantar el RFID en las etiquetas

Al instalar un almacen de radiofrecuencia, es importante establecer cómo se va a implantar el RFID en las etiquetas. Han de valorarse la codificación de los chips y también el etiquetado de cada producto.

Para seguir un proceso ordenado, se recomienda hacerlo en varios pasos:

  • Establecer qué tipo de etiqueta es la adecuada: según el material en el que esté fabricado el producto, será necesario un tag u otro. Por ejemplo, si el producto contiene elementos químicos abrasivos, es imprescindible escoger un modelo más resistente.
  • Calcular el rendimiento: ¿la etiqueta se lee correctamente? Materiales como el metal pueden dificultar su lectura. Se recomienda etiquetar un solo producto y hacer una medición antes de etiquetar el resto.
  • Definir los datos que van a codificarse: es importante discernir qué información es importante y cuál no. Aunque los chips dispongan de mucha capacidad de almacenamiento, resulta ineficaz incluir datos superfluos o innecesarios.
  • Comenzar y completar el etiquetado: se puede etiquetar todo el stock a la vez o solo las nuevas mercancías, por lo que el proceso será más paulatino.

Un ejemplo de empresa que ha digitalizado su cadena logística con la implementación del RFID es Decathlon España. Su proceso de transformación comenzó en 2019 en los almacenes de sus puntos de venta, especialmente en sus tiendas de Madrid y Barcelona. Esta mejora en su performance logística ha servido también como estrategia de marketing, ya que permite hacer entregas de pedidos en menos de dos horas.

Los lectores RFID en los almacenes de radiofrecuencia

El lector RFID es el centro del almacen de radiofrecuencia. Actúan como comunicadores con las etiquetas RFID, a las que envían ondas y de las que también las reciben. Es en ese proceso donde se produce el intercambio de información.

Con una frecuencia establecida el lector comprueba las etiquetas cercanas y registra los datos que estas proporcionan. Posteriormente, procesa la información y la transmite, mediante su hardware, al software de gestión.

Los mejores lectores RFID para cada tipo de almacén de radiofrecuencia

Existen varios tipos de lectores según las necesidades y características de cada almacén y cada empresa.

  • Los lectores fijos también reciben el nombre de integrados. Son aquellos que se colocan en paredes, escritorios u otros espacios estables y estratégicos dentro de la nave. Resultan potentes y especialmente útiles en almacenes con muchas etiquetas que leer. Cuentan con una o varias antenas según la cobertura deseada.
  • Los lectores móviles se llevan en la mano y son más versátiles. Se recomiendan en almacenes pequeños, ya que requiere acercar el lector a al menos 5 metros de la mercancía. Pueden incorporar antena, pero normalmente se conectan al sistema central a través de redes inalámbricas.
  • Los lectores USB funcionan en distancias cortas y se conectan mediante USB o Ethernet. Se instalan en almacenes reducidos (por ejemplo, en los puntos de venta).
  • Los lectores RFID de carretilla constan de una gran capacidad de lectura. Se instalan en puntos de entrada y salida de mercancía. Su uso mejora los índices de productividad, ya que identifican las cargas sin necesidad de abrir el palé para inspeccionarlos.

Los datos decodificados por el lector se consultan desde un ordenador fijo central. No obstante, este estudio reciente plantea el desarrollo de aplicaciones web o una URL que permitan hacer estas consultas desde cualquier teléfono móvil conectado a internet. También se propone la posibilidad de recibir notificaciones de las entradas y las salidas por correo electrónico.

Las antenas RFID y su papel en los almacenes de radiofrecuencia

Junto con los lectores y las etiquetas, las antenas RFID son esenciales en un sistema de radiofrecuencia. Su función es recoger las ondas que emite el lector y convertirlas en RF para que las etiquetas las reciban, y viceversa. Actúan con un intermediario. 

Cuando mayor sea la potencia de la antena, es decir, su polaridad, mayor alcance obtendrán las ondas del lector y más etiquetas podrá cubrir.

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En los almacenes de radiofrecuencia todos los datos de la mercancía quedan registrados.

Cómo funciona y cómo usar un terminal de radiofrecuencia PDA en mi almacén

Los terminales de radiofrecuencia son dispositivos tecnológicos que transmiten información. Los operarios de los almacenes los utilizan para consultar datos sobre la mercancía y a través de ellos también pueden recibir la próxima orden y tarea a realizar. Son instrumentos clave para mejorar la productividad de las instalaciones y construir un almacén inteligente.

Existen diferentes tipos de terminales, comúnmente se clasifican en terminales de mano y manos libres. En el primer y segundo grupo encontramos modelos que incorporan un teclado. Sin embargo, los terminales del tercer tipo se caracterizan por disponer de un softtware de identificación por voz. De este modo permiten que el operario utilice las dos manos en todo momento y no necesite pararse a introducir o consultar datos.

El uso del PDA en los almacenes de radiofrecuencia

 Es un formato diseñado en concreto donde las condiciones requieren una gran exigencia física, por ejemplo por las temperaturas extremas o el polvo. Son de pequeño tamaño y pueden llevarse fácilmente en la mano o enganchado al cinturón de trabajo.

Las grandes ventajas de usar PDAs en los almacenes de radiofrecuencia es que se cometen menos errores, ya que se automatizan los procesos. 

El funcionamiento de los terminales de radiofrecuencia

La sincronización con el software central se da en ambos sentidos: de los terminales al SGA y del SGA a los terminales. Cada nuevo dato registrado en cualquiera de los terminales se graba en el SGA.

Consultando sus PDAs, los operarios saben cuáles son sus próximas tareas, validando las que ya han completado y registrado así los movimientos y manipulaciones de mercancía. El stock se actualiza en tiempo real en el SGA, que centraliza toda la información. 

Por lo tanto, los terminales de radiofrecuencia resultan de gran utilidad en la preparación de pedidos. Esto incluye cada etapa de la cadena logística, especialmente en el control de stock y la trazabilidad. 

Especialmente se recomiendan en instalaciones de grandes dimensiones que requieren un conocimiento estricto de cada etapa. Un ejemplo es la industria del automóvil. La tecnología RFID permite conocer con exactitud los flujos de movimiento de piezas y los stocks existentes, tal y como apunta este estudio de la Universidad Carlos III de Madrid.

Usando los PDAs y quedando toda la información registrada, tanto de ubicación de la mercancía como de la gestión del almacenaje, es sencillo analizar datos y descubrir puntos de mejora en la logística. Desde los puestos de control se pueden tomar decisiones para optimizar procesos. 

Por supuesto, se requiere una buena conexión inalámbrica para que los terminales se mantengan actualizados.

RFID Arrival: el uso de terminales en los envíos y entregas

Se recomienda instalar el sistema RFID en toda la cadena de suministro, incluido el proceso de entrega de la mercancía. El mensaje cuenta así con un terminal para marcar que el producto se ha entregado y solicitar al receptor la firma de confirmación.

De esta forma los datos referentes a la llegada de la mercancía a su destino final también se actualizan y automatizan en el sistema.

Cómo los sistemas RFID ayudan a los SGA

Para asegurar su eficiencia, es recomendable integrar los sistemas RFID en el Software de Almacén. Así los datos se sincronizan en todos los dispositivos utilizados, reduciendo errores y gastos propios de la gestión manual. 

Las lecturas RFID actualizan al momento el Sistema de gestión de almacenes, por lo que el control del inventario siempre es exacto y se evitan roturas de stock. En consecuencia, también se ahorran costes y no se pierden palés u otras unidades de carga. 

Sin lugar a dudas, el sistema RFID es una solución que amortiza la instalación del SGA. Gracias a la combinación de ambos el retorno de la inversión llega antes. En definitiva, se crea un mapa digital y accesible de los movimientos de cada unidad de carga. Todo esto sin necesidad de registrar datos de forma manual. Cualquier dispositivo dentro de la cadena logística dispone de la información sobre cada producto. 

Desde el primer momento se ahorra dinero, pero también tiempo. Además la seguridad en el almacén aumenta. Por un lado, la trazabilidad de las manufacturas es precisa y eficaz. Por otro lado, los operarios no necesitan acercarse a cargas pesadas con peligro de caída para leer la etiqueta, los lectores RFID lo hacen por ellos.

Las mejores integraciones de RFID y SGA

Para una implementación total y efectiva, es recomendable contar con software escalable y compatible. ACACIA Technologies puede realizar integraciones en entornos IBM AS400, Windows Server y Cloud.

Es igualmente importante contar con un SGA flexible para optimizar la logística de los almacenes de radiofrecuencia. Gracias a un software de este tipo, según las lecturas RFID se pueden definir normas lógicas para alertar y solucionar problemas de manera automática.

Por último, un SGA de amplio rango posibilitará el acceso a la base de datos en la nube. Esto facilita la comunicación con otros agentes implicados, como transportistas o proveedores. Al mismo tiempo favorece la productividad, la trazabilidad y la calidad del servicio dentro y fuera del almacén.

Ventajas de los sistemas RFID en los almacenes de radiofrecuencia

Muchos estudios coinciden en las ventajas de los almacenes de radiofrecuencia. Estas son sus beneficios principales:

  • Identifica la mercancía de forma rápida, sin necesidad de acercar el lector a la etiqueta y de manera individualizada.
  • Las unidades de carga se pueden localizar rápidamente gracias a la sincronización entre el sistema RFID y el SGA.
  • Agiliza el flujo de trabajo y la logística general del almacén.
  • Mejora la trazabilidad de los productos, evitando roturas de stock y el desperdicio.
  • Se reducen los movimientos de operarios dentro del almacén, favoreciendo su seguridad y aligerando su trabajo.
  • Las etiquetas pueden integrarse y adherirse a diferentes materiales.
  • Acceso de la información del producto de manera inmediata y desde múltiples dispositivos.
  • Automatiza el proceso de recogida de datos, favoreciendo la productividad, la velocidad, la categorización y la precisión en la gestión de existencias.
  • Aumenta la satisfacción del cliente final.

De todas estas ventajas que supone un almacén inteligente ya hablaba Soren Skou, el CEO de Maersk, la compañía danesa de shipping

 

SOREN SKOU

SOREN SKOU

Desventajas de la tecnología RFID para los almacenes de radiofrecuencia

La implantación de la tecnología RFID en un almacén puede suponer algunos inconvenientes, por ejemplo: 

  • Se necesita una conexión a internet constante y fuerte en todo el almacén.
  • El coste inicial de instalación es bastante alto.
  • Requiere también una gran inversión de tiempo y trabajo para implementarse a lo largo de toda la cadena logística.
  • Pueden producirse errores de lectura cuando hay muchas etiquetas juntas en un espacio reducido.
  • Las etiquetas RFID son más voluminosas y pesadas y de mayor coste que las de códigos de barras.

Mejora la productividad de tu almacén con la tecnología RFID. Nuestros expertos en consultoría logística te asesorarán en cada fase del proceso. 





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